En una edificación, no todos los espacios presentan el mismo nivel de riesgo. Existen zonas que, por su uso, materiales o procesos, pueden convertirse en el origen de un incendio con consecuencias graves si no se identifican y protegen correctamente. Reconocer estas áreas y aplicar las medidas adecuadas es fundamental para proteger la vida humana, los bienes y la continuidad de la operación.
El Código de Seguridad Humana establece criterios claros para identificar y proteger estos espacios, permitiendo reducir el impacto de incendios y emergencias dentro de los edificios.

Un área peligrosa es cualquier espacio dentro de una estructura que presenta un nivel de riesgo mayor al normal en comparación con la ocupación principal del edificio. Esta definición implica que una misma área puede considerarse peligrosa en un tipo de edificación y no serlo en otra.
Por ejemplo, el almacenamiento de líquidos inflamables representa un riesgo significativo dentro de un edificio de oficinas, pero puede ser una condición normal dentro de una instalación diseñada específicamente para ese fin.
Algunos espacios que suelen clasificarse como áreas peligrosas incluyen:
La clasificación de un espacio como área peligrosa puede realizarse por el profesional de diseño responsable o por la Autoridad Competente, siendo esta última quien tiene la decisión final.
Además, cada capítulo del código, según el tipo de ocupación, identifica de manera específica qué áreas deben considerarse peligrosas y cuáles son los requisitos mínimos de protección que deben cumplir.
Dentro de las áreas peligrosas, el código identifica los denominados contenidos de peligro elevado. Este concepto se refiere a materiales o productos que pueden arder rápidamente o generar explosiones.
Entre estos se incluyen líquidos inflamables, polvos combustibles como harina de madera o grano, y polvos metálicos como aluminio o magnesio. La presencia de estos materiales incrementa significativamente el riesgo para los ocupantes en caso de incendio.
El objetivo principal de la protección es minimizar los efectos de un incendio que se origine en un área peligrosa. Para ello, el código establece diferentes alternativas de cumplimiento.
Separar el área del resto del edificio mediante elementos constructivos con resistencia al fuego mínima de una hora.
Proteger el espacio mediante un sistema de rociadores automáticos.
Combinar separación física y protección automática cuando el nivel de riesgo lo requiere.
La selección de la medida adecuada dependerá del nivel de riesgo, el tipo de ocupación y los requisitos específicos establecidos por la normativa aplicable.
Algunas áreas peligrosas requieren la aplicación de normas adicionales, como aquellas relacionadas con cocinas comerciales, materiales peligrosos o gases medicinales, las cuales establecen criterios técnicos específicos para su control y protección.
La correcta identificación y protección de las áreas peligrosas es un aspecto esencial de la seguridad humana y de las edificaciones. Aunque la clasificación puede variar según el tipo de ocupación, el objetivo siempre será el mismo: reducir el riesgo, proteger la vida de los ocupantes y minimizar las pérdidas materiales.
Cumplir con los requisitos del Código de Seguridad Humana no solo responde a una obligación normativa, sino a un compromiso con la seguridad y la resiliencia de los edificios.
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